El campesino y el árbol (Leyenda maya)

Leyenda maya

Hola, a continuación, quisiera contarte una leyenda que en lo particular me gustó mucho. Esta leyenda nos enseña lo importante que es aprender a convivir con la naturaleza, especialmente con los árboles, ya que, los árboles son muy importantes para la preservación del medio ambiente. Un árbol puede proporcionarnos sombra, oxígeno, frutos y muchos otros beneficios. 

La historia que te contaré es tomada del libro "Leyendas del pueblo maya", es una compilación de relatos mayas contadas a través del tiempo. Esta obra fue realizada por el Instituto Nacional de los Pueblo Indígenas. Si quieres conocer todos las leyendas compiladas en el libro te comparto el enlace en la que lo podrás descargar gratuitamente: Compilación. Leyendas del pueblo maya. (Edición bilingüe español-maya) (inpi.gob.mx).

Sin más, disfruta esta fabulosa leyenda. 

El campesino y el árbol


Se dice que los árboles llegaron a tierras mayas con una misión susurrada por los dioses.

Desde su llegada, aguardan silenciosos el día en que serán reconocidos por los hombres, despertando en ellos admiración y respeto. Así, algunos curan fiebres, otros proveen de madera para construir y otros más tienen como misión la cura de enfermedades graves. 

De todos los árboles que habitan las tierras, existió uno que en su silencio encerraba una tristeza infinita. Su follaje, que era su contacto con el cielo, se encontraba caído y ennegrecido, pues aquel gran árbol que un día había sido inmensamente feliz, ahora suspiraba cabizbajo.
 
Un día comenzó la tala de árboles, aquellos cuya misión era entregar su madera esperaban el momento de la caída.

—¡No!, a mí no —gritó el gran árbol al sentir la muerte cerca. 

El campesino, que llevaba varios árboles talados, guardó un silencio profundo y al no observar a ningún semejante se preguntó a sí mismo. 
—¿Quién habrá dicho eso? 

 El árbol le contestó
—He sido yo ¿no me ves? Mi nombre es Ciricote 

El campesino, sin dar crédito a lo que le acababa de suceder, dijo:
—¿Un árbol que habla?, eso es algo que jamás había visto, ¿A caso todos los árboles tienen esa capacidad? 

Serenamente el árbol le explicó lo siguiente: 
—Los árboles somos la comunicación entre los tres niveles del cosmos, el follaje nos conecta al cielo, las raíces al subterráneo y el tronco es nuestro contacto con lo terrenal, por lo que algunas veces en situaciones complicadas nos es permitido hablar. 

—Pero entonces, ¿por qué los demás árboles no hablaron mientras los talaba? Mi intención no es mala, es solo que aquí pienso cosechar para poder vivir.

—Aquellos árboles no hablaron porque su misión consistía en dar su madera. La mía es otra y con el tiempo llegarás a conocer los beneficios que te traerá tenerme aquí y cuidarme. 

Ante esa respuesta el campesino quedó pensativo y, tras llamarlo varias veces sin obtener respuesta, continuó con los trabajos que realizaba para su milpa, aunque respetando al árbol. 

Con el pasar de los días el campesino puso especial cuidado en el árbol y demás plantas vitales. El Ciricote fue extendiendo su follaje al cielo como cuando era el árbol más feliz que habitaba la tierra y el campesino se admiraba ante los colores de sus hojas, que le servían para limpiar los platos y los hermosos frutos que brotaban de él eran recogidos y servían de alimento para él y su familia. 

Mientras el campesino descansaba bajo la sombra del Ciricote, el árbol se alegraba de seguir en la tierra y entre ambos haber logrado convivir



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